“La dama de oro” evoca el holocausto nazi

Mexico, 2015-06-26 11:48:48 | Redacción ESTO

POR ALMA ROSA CAMACHO

HELEN Mirren, Ryan Reynolds, Katie Holmes, Daniel Brühl y Tatiana Maslany, son los actores principales del filme norteamericano “La dama de oro”, de Simon Curtis; donde una mujer sobreviviente del holocausto nazi en Viena, Austria; en la II Guerra Mundial, buscará recuperar el cuadro familiar donde aparece su tía Adele Bloch-Bauer I, pintado por el artista Gustav Klimt, que tiene un costo de 100 millones de dólares y lo exhibe como su mayor patrimonio el museo del gobierno austriaco.
En el guión, basado en un hecho real de la familia judía Bloch-Bauer I, no sólo se librará la batalla por recuperar la pieza artística familiar, sino con sus mismos miedos y fantasmas de “María Altmann” –Helen-, quien al residir en Los Ángeles, California; nunca pensó volver al lugar donde los nazis les hurtaron sus pertenencias valiosas y dieron muerte a sus padres.
“La Mona Lisa austriaca” es llamada la tía Adele de “María”, quien no pudo tener hijos e hizo de ella y su hermana Louise, sus hijas; y sin embargo murió joven, a los 43 años, dejando viudo a su tío Ferdinand.
“María”, con la ayuda del abogado “Randol Schoenberg” –Ryan-, descendiente del músico austriaco Arnold Schoenberg y esposo de Katie Holmos, que ambos ficticiamente tienen una bebé de tres meses; perseguirán por todas las Leyes recuperar toda la obra familiar que incluye el cuadro de Adele.
Y para sorpresa de ambos, sólo es una simulación para quedar el Gobierno de Austria bien ante otros países. Serán muchas trabas y obstáculos que tendrá que pasar “María”, para recuperar el cuadro de la tía Adele, cuyo rostro está adornado a manera del resto de su cuerpo con pintura dorada.
Realmente es una historia conmovedora, llena de recuerdos familiares por demás dolorosos y humillantes que generó Adolfo Hitler y el cuerpo de soldados del “Fürer” que dirigió; pero sobre todo de esa “careta” que suelen encubrirse los gobiernos para dar una buena imagen internacional y que sus intenciones son no ceder lo que consideran su patrimonio cultural-social.