Hechizado por Jordan, Guardado es seguidor de los Chicago Bulls

Mexico, 2015-07-08 09:10:59 | Luis García Olivo / Enviado

CHICAGO.- Marcado por la época dorada de los Chicago Bulls en la década de los noventa con jugadores que maravillaron al establecer marcas, ganar todo lo que jugaban y tener una constelación de estrellas, Andrés Guardado es un aficionado obstinado de los Toros, pues al igual que muchos fue hechizado por Michael Jordan.

Si bien siempre ha sido un eterno practicante del futbol, al basquetbol no le huye, lo práctica poco pero su afición es desmedida, pues recuerda cómo en los noventa quedó fascinado con el equipo dorado que lideraba el legendario número 23.

“Todo el mundo quedó anonadado por Jordan. (los Toros) se ganaron el respeto, admiración y mucha afición, ¿quién no le iba a los Chicago Bulls’; la verdad, yo les empecé a ir por él”, aseveró, con el banderín de uno de los equipos más representativos de la ciudad.

Guardado quedó marcado por el equipo de la NBA desde los diez años, cuando le tocó ver los éxitos de 1993 a 1998 con jugadores que recuerda bastante bien, pues a su cabeza le llegan los nombres de “Paxson, Jordan, Pippen, Grant, Cartwright, Armstrong”, mencionó, con la firme idea de que este cuadro impactó primero para después vivir otra época con: “Harper, Jordan, Pippen, Rodman, Longley, Steve Kerr, Toni Kukoc, Wennington, Buechler y Randy Brown”, contó con memoria infalible, pues es su favorito y al que le guarda una gran admiración, ya que su niñez quedó marcada por este equipo de leyenda bajo el legado del eterno número 23.

MÁXIMO PRESENTE

Más no le puede pedir a Dios ni a la vida. Andrés Guardado vive un “increíble presente”, pues logró la estabilidad que pedía a gritos en Europa con el PSV, porta la capitanía de la Selección Nacional y le toca vivir la etapa de ser padre con Máximo, su primer hijo, que redondea su inmejorable actualidad.

Mejor no le puede ir y comparte con ESTO su fascinante experiencia desde el segundo semestre del 2014 hasta hoy, en donde fue al PSV, logró estabilidad y a la postre fue campeón.

“Fue un año mágico, el más completo de mi carrera en todos los aspectos”, comienza, y detalla los porqués. “El lado personal ayudó mucho para que el lado profesional también me fuera tan bien, no es ningún secreto, si estás bien en el lado personal te ayuda mucho en lo profesional”, comparte.

Este año fue redondo, principalmente en el club granjero de Eindhoven, en donde “encontré la estabilidad que necesitaba”, porque “cuando uno es futbolista busca esa estabilidad, va para todos lados, a los lugares en donde lo contratan va con esa idea y lo encontré en el PSV con la confianza del técnico y los compañeros, eso ayuda mucho”, explica, al grado de catalogarse como un holandés más, pues el calor de la ciudad y de la afición lo han acogido.

“Te hacen sentir en casa, como una pequeña familia, saben que eres de otro país, estás solo allá, o solo con tu mujer e hijo en este caso, y tratan de arroparte.

“En este año lo viví, todos estaban al pendiente de mi mujer, que estaba embarazada, y eso se valora mucho, el club también estaba al pendiente y eso ayuda mucho”, comenta con fascinación.