Diane Kruger, enigmática

POR GRACIÁN DE HERRERA

DIANE Kruger es la rubia alemana que estelarizó entre otras películas “Troya”, al lado de tres galanes del cine contemporáneo Orlando Bloom, Brad Pitt y Erik Bana, en la transición del siglo XX al XXI. Símbolo sexual y glamorosa son adjetivos que no bastan para definirla en su camino al éxito.
De Algermissen, Alemania, Diane Kruger acaba de cumplir años el pasado 15 de julio, para ser exactos 39. Su sueño era convertirse en bailarina clásica e ingresó al Royal Ballet, pero una lesión acabó pronto con su carrera.
Su encanto alemán rindió frutos en París, en donde se convirtió en modelo a una edad de 16 años, eso ocurrió en 1992. Sus biógrafos señalan que en las pasarelas tuvo una carrera exitosa en Francia y Alemania. Pero su vida daría un vuelco como actriz.

Muchas son las películas en las que ha intervenido, unas más o menos memorables, pero para la película de “Troya”, en el papel de Helena, superó en el casting a dos mil chicas, incluidas Julia Roberts y Nicole Kidman.
A principios del nuevo milenio se  le consideró una de las mujeres más sexys del momento. No es una persona de un cuerpo escultural, pero en el mármol de su piel y el hielo de su mirada, sobria, ruda, amorosa, encantadora, sonriente, todo en lo que imagine el espectador, puede transformarse.
De sus últimas participaciones cinematográficas, la recordamos como parte del elenco de “Bastardos sin gloria”, del afamado director Quentin Tarantino y estelarizada por Brad Pitt. Es una mujer madura, pero no deja de ser enigmática.

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