CONTRASTES

 

Mientras el cátcher mexicano Alejandro Kirk tiene una primera mitad de ensueño con los Azulejos de Toronto, ocurre todo lo contrario con los pitchers tricolores, Julio Urías, José Urquidy, Giovanny Gallegos y Humberto Castellanos.

Urías, Urquidy y Gallegos están en equipos que por el momento marchan en el liderato de sus respectivas divisiones.

Kirk ha demostrado que, aunque no tiene el poder del dominicano Vladimir Guerrero, Bo Bichette y otros cañoneros de la novena canadiense, sabe hacer buenos contactos y por ello batea arriba de los 300.  

El tijuanense ha visto acción casi a diario, porque cuando no está detrás del plato, lo colocan como bateador designado.

Al contrario de Urías, quien ha tenido salidas muy buenas, pero en esas aperturas, sus compañeros parecen que juegan sin ganas, porque les cuesta mucho batear y no lo respaldan con carreras.

Urquidy también está batallando, pero a diferencia de Julio, sus compañeros lo apoyan pese a que su desempeño no es tan bueno. Claro que en ocasiones ni haciendo carreras logran salvar al mazatleco de la derrota.

Gallegos perdió su puesto de cerrador con los Cardenales y fue colocado como preparador, tendrá que ser paciente para volver a ganarse la confianza de su mánager, que ahora tiene a Ryan Helsley como su taponero, con cinco rescates y una efectividad de 0.37.

Castellanos ya perdió su puesto de abridor con los Diamondbacks de Arizona, que pelean con los Rockies de Colorado por no ser los últimos de la división Oeste de la Liga Nacional, muy lejos de Dodgers, San Diego y hasta de San Francisco.

El zurdo Manny Bañuelos se unió a la larga lista de lanzadores mexicanos con un juego salvado, lista que encabeza el recién retirado Joakim Soria. Por cierto, ojalá la directiva de los Acereros de Monclova, le haga un pequeño homenaje a Soria, quien es nativo de esa ciudad, durante el próximo fin de semana del 24 al 26 de junio con motivo del Juego de Estrellas de la Liga Mexicana de Beisbol.

Bañuelos logró jugar con el equipo que lo firmó de joven para llevárselo a Estados Unidos, porque los Yanquis lo negociaron en 2015 a los Bravos de Atlanta, con quienes debutó, para volver a desaparecer hasta 2019 cuando regresó con los Medias Blancas de Chicago, que tampoco le dio la oportunidad de repetir y fue hasta ahora que los neoyorquinos lo volvieron a firmar.

 

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