A camino largo, paso corto

 

La Selección de México le recordó a la de Honduras que es dentro de la cancha donde se debe hablar, con una victoria que nuevamente deja en evidencia las diferencias que existen dentro del área de la Concacaf, independientemente de que no siempre se puedan reflejar en el marcador. Sin embargo, no hay motivos para dormirnos en nuestros laureles, pues todavía queda un recorrido rumbo al Mundial de Qatar 2022, en el que siempre existirán peligros por evitar.   

 

POR HUGO SÁNCHEZ

 

La goleada de 3-0 que se obtuvo el domingo frente a la visita de Honduras es sólo un señalamiento que se debe seguir para retomar el camino más seguro y directo hacia el Mundial de Qatar 2022.

Después de haber tomado el desvío que pudo haberla llevado a lugares totalmente desconocidos, la Selección de México encontró un mejor funcionamiento y con ello llegaron los goles que tanta falta hicieron en las cuatro primeras fechas del octagonal final de la Concacaf. 

Dos triunfos con la mínima diferencia ante Jamaica y Costa Rica, así como dos empates a un tanto frente a Panamá y Canadá generaron muchas dudas en el planteamiento táctico de Gerardo Martino, que, a estas alturas de las eliminatorias, carece de un estilo de juego definido, de variantes al ataque y de solidez a la defensiva. 

Los partidos siempre se deben comenzar con los mejores jugadores, tal como lo comentó Sir Alex Ferguson la semana pasada, inconforme por ver a Cristiano Ronaldo en el banco de suplentes del Manchester United en el empate frente al Everton.

Se entiende que la Fecha FIFA de septiembre estuvo marcada por la ausencia de jugadores que no pudieron acudir a la convocatoria de sus selecciones nacionales debido a la prohibición de los clubes ante la pandemia del Covid-19, pero en el caso de México sólo se trató de Raúl Jiménez, ya que Hirving Lozano prefirió darse un espacio para recuperarse de la terrible lesión que sufrió en la Copa Oro, tras aquella entrada desleal en el partido contra Trinidad y Tobago.

Insisto, a estas alturas de la eliminatoria México ya debe tener un estilo de juego y un cuadro titular definido, con sus pertinentes sustituciones, ya sea por lesión o por sanción, pero sin que implique tener que modificar el planteamiento táctico. 

Definitivamente el triunfo ante Honduras es un nuevo punto de partida, sobre todo después del partido contra Canadá, que terminó en decepción, con un empate que más bien supo a derrota después de tanto tiempo sin jugar en el estadio Azteca.

Le permitió a México recuperar el liderato del octagonal, así como algunas de las sensaciones olvidadas, de cara al partido de mañana contra El Salvador, con el que concluirá la Fecha FIFA de octubre.

Pero si días antes no estábamos para echar campanas al vuelo, tampoco lo estamos ahora, pues México ganó y gustó, pero no convenció, ya que debió sentenciar el partido mucho antes. 

Hasta el minuto 75 ganaba 1-0, con todo y que Honduras jugó en inferioridad numérica prácticamente desde el inicio del segundo tiempo tras la expulsión del defensor Maynor Figueroa. 

Tiene razón Gerardo Martino, como dijo públicamente, en preocuparse por la falta de contundencia frente al arco rival, pero no al decir que todavía hay tiempo para corregirlo, ya que es una situación que se ha presentado no sólo en las últimas fechas, sino desde hace más de un año, cuando comenté, en este espacio, que era el momento indicado para definir al equipo, darle continuidad y encontrar un estilo de juego efectivo. 

Hoy, ya con las eliminatorias en juego, tanto lo uno como lo otro todavía debe confirmarse porque, repito, el triunfo ante Honduras es sólo el inicio de un nuevo camino, que parece despejado, pero no sabemos qué sorpresas nos depare más adelante, sobre todo con el encuentro ante Estado Unidos, el 12 de noviembre, cuando muy seguramente ambos combinados nacionales, hasta ahora separados por tres puntos, se disputarán el liderato en la clasificación.

Hasta ahora, podemos decir que México está cerca del Mundial de Qatar 2022, pero también está lejos. Todo depende del cristal con el que se mire. 

 

¡Que te lo digo yo! 

 

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