La seriedad es la corbata del Real Madrid

 

Un nuevo capítulo del clásico que no sólo es español, sino mundial, se escribió el fin de semana en el Camp Nou, donde el Real Madrid obtuvo mucho más que tres puntos, gracias a un juego práctico e inteligente, que le permitió poner de manifiesto el dominio que ha tenido sobre el Barcelona en las tres últimas temporadas. Con cuatro triunfos consecutivos por tercera ocasión en casi 100 años de historia.

 

POR HUGO SÁNCHEZ

 

Después de que Lionel Messi y Sergio Ramos dejaron durante el verano al Barcelona y Real Madrid, respectivamente, el clásico del futbol español dio paso a la nueva generación de ambos equipos.

Ansu Fati y Vinícius Junior apuntalan como el futuro inmediato del Barcelona y Real Madrid, sin embargo, el domingo demostraron, como era de esperarse a sus 18 y 21 años, que aún no están listos para cargar solos con todo el peso del partido más esperado y por ende el más visto en todo el mundo, por muchas ganas y cualidades que muestren sobre el terreno de juego.  

Esta vez, los autores fueron dos jugadores experimentados, pero que a la vez disputaron su primer clásico español. 

Por una parte, el defensor austriaco David Alaba abrió el marcador con su primer gol para el Real Madrid, mientras que el delantero Sergio Agüero, en tiempo de compensación, maquilló la derrota con marcador de 1-2, tras firmar su primer gol con el Barcelona.

Alaba, quien este verano llegó libre y totalmente gratis tras cumplir su contrato con el Bayern Múnich, no sólo marcó la diferencia en el marcador, también mandó y ordenó la línea defensiva del conjunto madrileño. 

Agüero, por su parte, entró de cambio en un intento desesperado por dar peso al ataque de un Barcelona inofensivo, que cayó en la trampa y fue cazado al contragolpe. 

De nada sirvió el gol del argentino, sólo cuatro minutos después de que Lucas Vázquez provechó el rechace tras un tiro de Marco Asensio para sentenciar el encuentro.

Dicho así, porque el resultado no refleja las acciones vividas sobre la cancha, en un partido que ciertamente perdió un poco de espectáculo y calidad futbolística, pero en el que Real Madrid jugó de forma inteligente, mientras el Barcelona no tenía ni idea de cómo hacerlo, pese a que fue voluntarioso. 

La seriedad con la que Carlo Ancelotti planteó el encuentro les permitió a sus jugadores sentirse cómodos y seguros atrás, a la espera de un contragolpe, mientras el rival hacía el desgaste físico. 

Importante ha sido también la seriedad en la toma de decisiones por parte de la directiva encabezada por Florentino Pérez, tanto en lo deportivo como en lo económico, a raíz de la pandemia del Covid-19, para evitar una crisis como la que actualmente atraviesa el Barcelona.

Ya en los días previos al encuentro se apreciaba que el Real Madrid está mucho mejor conjuntado, sin embargo, en un clásico estas diferencias siempre quedan de lado, principalmente por la motivación de los jugadores.

En eso también fueron mejor los Merengues, ya que la concentración les permitió no caer en la desesperación e inclinar la balanza a su favor.

Real Madrid no ganaba cuatro clásicos seguidos desde la década de los 60, cuando firmó su mejor racha histórica, con siete victorias consecutivas.

Las otras dos ocasiones que se impuso en cuatro enfrentamientos consecutivos se remontan a 1935 y 1940.

Actualmente son ya cinco partidos consecutivos sin conocer la derrota en el clásico, si se considera el empate sin goles obtenido en la temporada 2019-2020. 

Ancelotti ya tiene claro que el Real Madrid juega mejor con un 4-3-3, después de que intentó defender con un 4-4-2 que no salió bien, en busca de soluciones ante el desgaste físico al que están sometidos los jugadores debido a lo saturado que está el calendario de competición por los partidos de selecciones nacionales en las eliminatorias para el Mundial de Qatar 2022. 

Eso, además de triunfo frente al Barcelona, lo colocan, junto al Atlético de Madrid, como uno de los grandes favorito al título de la Liga española. 

 

¡Que te lo digo yo!

 

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