Ajo y agua

Ajo y agua

POR HUGO SÁNCHEZ

Se puede decir que el América, por todo lo que hizo durante el primer tiempo, dejó ir el título del futbol mexicano en su propia casa, frente al Monterrey, que tuvo mayor certeza en la instancia de los penaltis para conquistar su quinta estrella en el futbol mexicano.

Un partido que parecía controlado, tras las anotaciones de Federico Viñas y Richard Sánchez, terminó en sorpresivo y doloroso golpe para los dirigidos por Miguel Herrera, que ganaban 2-0 hasta el minuto 75, cuando apareció Rogelio Funes Mori para anotar el gol del empate a tres tantos en el marcador global, ante el error garrafal cometido por Jorge Sánchez.

Poco quedó de esas Águilas que sometieron al rival en los primeros 45 minutos de la final de vuelta del Apertura 2019, en los que el joven Viñas volvió a dar la cara por las Águilas al anotar, apenas al minuto 6, el gol con el que sus compañeros se llenaron de confianza en busca de la remontada tras perder 2-1 en la final de ida.

Así como lo comenté hace tres semas, en este espacio, el uruguayo se confirmó como el héroe del América, pues mientras Guido Rodríguez figuraba como una de las estrellas del equipo de Coapa, fue este joven, con sólo 21 años de edad, quien dio la cara en la Liguilla.

Su golazo ante Rayados figura ahora junto al que le anotó a Tigres, en cuartos de final; y contra Morelia, en semifinales. Todos en momentos clave y como revulsivo para su equipo.

Tras la anotación de Richard Sánchez, cuando al América se le complicaba el caminó hacía su título número 14 en el futbol mexicano, apareció otro héroe en la figura de Guillermo Ochoa, quien hace poco más de cuatro meses regresó al América tras ocho años de abrirse paso en el futbol europeo.

El portero se mostró seguro bajo el arco, con intervenciones que daban respiro a su defensiva. Sin embargo, nada pudo hacer ante la definición de Funes Mori, el autor del golazo que el jueves pasado le dio el triunfo de 2-1 a los Rayados, allá en la Sultana del Norte.

América lo tenía maniatado, pero el recientemente coronado como tercer lugar del Mundial de Clubes tenía mucho qué decir, sobre todo de la mano del técnico Antonio Mohamed, el primer gran artífice del éxito obtenido en esta temporada.

Lo demostró ante el Liverpool, campeón de la Champions League, pese a la derrota en el partido correspondiente a las semifinales del torneo internacional disputado hace poco más de una semana en el lejano Qatar.

Monterrey, contrario a las dos semanas que disfrutó el América, sólo tuvo un par de días para preparar la final del futbol mexicano y recuperarse del largo viaje, además del gran desgaste sufrido ante las altas temperaturas del país árabe, donde disputó tres partidos.

No sería justo hablar de individualidades en el Monterrey, pues aunque tuvo jugadores que sobresalieron sobre el terreno de juego del estadio Azteca. Lo correcto es destacar que jugaron y ganaron como equipo, sobreponiéndose a la adversidad, ya que la suerte en la instancia de los penaltis, como muchos dicen, también se trabaja día a día.

No es como echar un simple volado y decidir a qué lado se cobrara. Requiere mucha concentración, confianza y técnica al momento de pegarle al balón.

De todas estas cualidades, en el último paso, ninguna tuvo el argentino Guido Rodríguez, jugador por demás experimentado y que pudo haber disputado su último partido con el América ante la versión de que en el próximo mercado de invierno será transferido al futbol de España, posiblemente al Real Betis.

Y no lo digo, o señaló, por haber fallado su cobro, pues eso le puede pasar a cualquiera. Para cobrar un penalti se necesitan muchas cosas, pero sobre todo amígdalas.

Lo menciono por la forma en la que le pegó al balón, que se fue muy por encima de la portería defendida por Marcelo Barovero, quien previamente ya había atajado el cobro de Nicolás Castillo, otro jugador experimentado y de amplio recorrido en el futbol mexicano.

El que también fue protagonista de la final del futbol mexicano, que, insisto, debió posponerse dos semanas ante la necedad de algunos de nuestros directivos, fue el VAR, con tres intervenciones que pudieron cambiar el rumbo del partido.

En menos de 25 minutos, al América le anularon dos goles. El primero debido a una mano de Bruno Valdez, mientras que el segundo quedó invalidado por la mano de Richard Sánchez a mitad del campo en la disputa del balón.

A esas jugadas hay que agregar el aparente penalti de Leoneol Vangioni sobre Guido Rodríguez, cuando el árbitro César Arturo Ramos decidió que no había falta tras revisar la jugada.

Queda claro que el VAR no llegó al futbol, no sólo de México sino de todo el mundo, para acabar con la polémica, pues su aplicación es apegada al reglamento, sin considerar la intencionalidad del jugador o la inercia de la jugada.

De ahí la importancia de que un ex jugador profesional debe formar parte del equipo que toma decisiones en la sala del VAR, para que dé su punto de vista y las interpretaciones sean justas en general.

¡Que te lo digo yo!

 

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