Como director opino ESTO

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Sin hacer tango

Tuve la oportunidad de estar en ese partido entre México y Argentina, de hace poco más de 15 años, disputado el 10 de julio de 2004, en Chiclayo, Perú. Fue la primera vez que el Tricolor le ganó a la albiceleste un partido de corte oficial, ni cómo imaginar en aquel entonces que también se iban a encontrar en los Mundiales de 2006 y 2010, que igualmente me tocó cubrir y, la verdad, que fueron derrotas muy dolorosas para el futbol mexicano.

El día previo al partido en Chiclayo había mucho nerviosismo en ambas concentraciones y dos técnicos argentinos muy serios, a los que difícilmente se les puede ver sonreír, y menos en la víspera de un encuentro crucial. Para Marcelo Bielsa la clave del juego estaba en la correcta recuperación de la pelota y pronosticó, correctamente, una cerrada lucha en medio campo.

Por su parte, La Volpe estaba muy tenso, andaba de la greña con la prensa, porque le había dicho “burro” a un reportero, pero todo eso cambió después de la victoria y el fantástico gol, en tiro libre, de Ramón Morales. El “Bigotón” apareció sonriente y muy platicador en la sala de prensa. Ver en duelo estratégico a La Volpe y Bielsa no fue poca cosa. El gol tempranero de Ramoncito obligó a los mexicanos a cerrar espacios y así Argentina fue incapaz de empatar. En la conferencia de prensa de Bielsa entendimos a la perfección lo que es “ponerle el pecho a las balas”, como dicen los argentinos, porque la prensa se le fue con todo al entrenador, y el “Loco” se contuvo fijando la mirada en un punto y sin ver a los periodistas, sólo los escuchaba. Me quedó claro que La Volpe no aguanta nada, porque lo de Bielsa fue cosa seria. Curiosamente, Ricardo inició su proceso en el Tricolor con una derrota frente a Argentina, amistoso en Estados Unidos.

Historias de duelos entre mexicanos y argentinos hay un montón, pero, como lo dijo José Pekerman antes de enfrentar al Tricolor, en Leipzig: “Son juegos muy intensos, pero casi siempre gana Argentina”. Y, tristemente, sigue teniendo razón, ¿o no, “Tata” Martino?

 

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