DÉJÀ VU AZUL

La memoria no alcanza para recordar aquella extinta Máquina, pero la escalada de victorias del actual Cruz Azul obliga al esfuerzo. Diez éxitos en fila ha cosechado el equipo que dirige Juan Reynoso, tal como lo hizo la oncena de Raúl Cárdenas en la lejana edición 1971-72. Esa escuadra, capaz de conquistar la Liga con autoridad, disputó codo a codo la cima del torneo con el América de José Antonio Roca, tal como lo hacen ahora el estratega peruano y el argentino Santiago Solari. Al término de ese inolvidable certamen los cementeros fueron líderes por un punto de diferencia con los cremas. ¡Qué curioso, cosas del futbol!

Claro, ese Cruz Azul al que me refiero no cargaba con 23 años sin título de Liga. Por el contrario, la final -a un partido único-, celebrada en el repleto estadio Azteca, valió para forjar el nacimiento del Clásico Joven. Si los canarios tenían, entre sus filas, al chileno Carlos Reinoso y a Cyrano Enrique Borja, entre los celestes desfilaban el Superman Miguel Marín, Alberto Quintano, Eladio Vera, Juan Manuel Alejándrez, Héctor Pulido, el genial Fernando Bustos, Cesáreo Victorino o el inspirado Centavo Octavio Muciño.

Cuenta la leyenda que fue el propio Panchito Hernández quien le recomendó a su amigo, Raúl Cárdenas, la adquisición del Gato Marín, a quien había observado en una de sus tantas excursiones por Sudamérica. Fue justo dicho guardameta quien logró increíbles atajadas en la gran final contra el América. Una de ellas con espectacular vuelo, tras la ejecución de un tiro libre proyectado por el Maestro Reinoso. En cambio, a Prudencio Cortés le llovió la artillería de Pulido, Victorino y Muciño, en par de ocasiones, para reflejar el sorprendente 4-1 final.

El 9 de julio de 1972, una auténtica Máquina atropelló al orondo americanismo setentero. Sería esa época gobernada por un equipo al que le bastó esa década para forjar gran parte de su historia. El único título de Liga que se escapa a los setentas data justo de hace poco más de dos décadas (1997), cuando Juan Reynoso, hoy timonel Azul, levantaba el trofeo junto con el Conejo Óscar Pérez, Juan Francisco Palencia y Carlos Hermosillo. No sabemos hasta dónde le va a alcanzar a esta nueva generación, pero la inesperada racha al menos le ha valido para rememorar las andanzas de una Máquina a la que los de amarillo no han logrado sepultar.

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