El Pollo de Tlalpan

El Pollo de Tlalpan

Y como cada año por estas fechas de la liga se llega con bombo y platillo el juego de juegos en su versión mexica; el llamado clásico de clásicos, la diferencia de otras ocasiones es que el de éste sabadaba está rodeado por otros clásicos.

El primero de ellos patrocinado por los meros meros papasfritas que insisten en hacer su numerito con lo de la segunda vivisión, o “premier” o “primera A” o “liga de ascenso” o la tía de las muchachas.

Los santos señores intentan por todos los medios que nuestro doméstico torneo no se parezca a ninguna de las competencias serias que hay en el mundanal mundo, ponderando la mezquindad y la mediocridad a costa de lo que sea, acomodando condiciones increíbles, dicho técnicamente mafufas, cómo solamente permitir que puedan ascender un número exclusivo de equipos. Todo un clásico.

Por cierto que hace unos días me chuté una entrevista con Juan Román Riquelme, en donde hablaba mal de los jugadores actuales, no todos, sólo esos que están más preocupados por estar subiendo “momentos importantes” en sus redes sociales; “estoy terminando de almorzar”, “ya rumbo al aeropuerto”, “paseando al perro” y cosas por el estilacho; además de que si no envían semejantes “noticias” se la pasan jugando videos como tarados.

Curiosamente eso ya es una clásico mundial, pues justamente el miércoles mi querido amigo Oswaldo Sánchez, se expresó en el mismo tenor contra los jugadores del rebaño celestial a los que acusó, además de que, están más preocupados por hacerse cortes de cabello exóticos (por decir lo menos) y tatuarse como si fueran pandilla de cacos.

Otro clásico, el de tirarse al piso, en ésta ocasión fue fabricado por el “técnico” de la Selección Nacional, quien externó su deseo de no prolongar su estancia con el equipo tricolor (que tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará, neta lo espero) porque según él, han hablado para solicitar sus servicios de otras latitudes y longitudes ¿neta? ¿Qué espera?

La neta es que lo hace para darse a desear, el clásico “tirarse al piso” para que alguien lo levante o declare que no debe de irse, un truco muy barato, que si se analiza un poco tal vez lo dice porque sábanas que no va ir muy lejos el equipo verde en el mundial.

Y el último de los clásicos previo al clásico es el escándalo quintopatiero, el mismo que se organizó en las canchas de Coapa entre las bombas Menéz e Ibargüen quienes se empujaron nomás porque uno vio feo al otro, acaparando las portadas de los programas de chismes y alborotando la prensa rosa nomás por el numerito, todo para que luego apareciera el entrenador mi querido Piojo Herrera que aclaró el malentendido y lo minimizó. Clásico.

Dice mi abuelito que es un sabio: “no vayan a salir con su mucho ruido y pocas nueces” y no se refiere precisamente al fruto del nogal.

Cierro con una obra titulada “Chivas – Águilas”

Voy a pedir un deseo,

Respecto a ese partido,

Ojalá no esté feo,

Y que no caiga dormido.

Y si no, quéjense a la FIFA.

Twitter: @pollodetlalpan

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