Gachupineando

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Política y toros

Politizar los toros. Dicen que no debemos politizar los toros. Uno de esos deseos en voz alta que se parece más a una quimera ideal, que a la propia realidad. La tauromaquia está formada por gente de paz. De distintas ideologías, distintos estratos sociales y distintos grados culturales y hasta religiosos. Dentro del toreo nadie le pide al otro un certificado de cómo es y, mucho menos, un certificado de que es igual al resto. Esta pluralidad acogedora del toreo jamás ha tenido una réplica igual desde fuera de la gente del toreo. Históricamente el toreo es una actividad puesta en riesgo y duda por regímenes políticos de todo orden. Desde los papas y la Iglesia, hasta los reyes de la Casa Austria y la de los Borbones en España. Gobiernos de República, gobiernos monárquicos totalitarios y, también, las democracias más supuestamente avanzadas como la que dice. Existe hoy en mi país. Y en México Resulta que los grupos o partidos políticos son los que llevan décadas tratando de prohibir la tauromaquia en estos dos países mencionados. Y en todos los demás. Es la política la que se ha metido en el mundo del toro de tal forma que es ella, son ellos, los políticos, quienes han politizado al toreo. Porque la gente del toro es gente de paz y jamás ha exteriorizado otra ideología que no sean la de sus sentimientos sobre este arte y esta cultura. En España cada día llega la noticia de que un alcalde o un partido o un gobierno municipal o de otro grado, han decidido prohibir los toros. Así. Sin más. Toman decisiones contrarias a la Ley y a la Constitución sin que ningún instrumento administrativo o jurídico actúe contra ellos por incumplir la ley

Por lo tanto. No solo son los de afuera, políticos y su política, grupos y colectivos pagados por intereses de las multinacionales de las mascotas y por las transnacionales de la alimentación, quienes han metido al toro en la política. Es que lo quieren prohibir. Es decir. Buscan que desaparezca el toreo. Y ahora pregunto. ¿No debemos defender nuestros derechos legales, nuestra cultura y nuestra libertad? Pues como la respuesta es sí. Estamos obligados, a no ser que seamos eunucos, hemos de entrar en política. Si la política quiere mandarme a la fosa, o le entro al debate con todo, o la política nos manda a la chingada.

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