La mejor versión del Guadalajara apenas alcanzó para rescatar un par de roscas del estadio Azteca frente al América, con todo y la celebración del orgullo águila que nació en 1981 y que edificó la época más gloriosa del equipo. El cuadro milloneta, amplio favorito no sólo por su condición de líder, sino también debido a la localía, tardó en dominar a Chivas, pero cuando lo hizo le faltó músculo para marcar diferencia, a pesar de que en el complemento el cuadro tapatío cedió la iniciativa, muy conforme con llevarse el empate.

Que si el árbitro debió expulsar al Chicote Calderón por una plancha; que igualmente César Arturo Ramos tuvo que mostrar cartón rojo a Miguel Ponce por un piquete de ojo, luego de poner su mano sobre el rostro de Henry Martín; que si también “perdonó” al americanista Jorge Sánchez tras propinar grosero “zape” a un contrario… Nada de eso se discute, pero lo que quizá se le agradece al nazareno fue que permitió jugar a los dos cuadros como sucedía de antaño, sin minuciosas revisiones en el monitor, como ocurre hoy en día.

Ya después el análisis siembra dudas en torno a las dos escuadras. ¿Qué tanto mejoró el Rebaño con la salida de Vucetich y el interinato de Michel Leaño? O quizá, ¿qué tanto ha venido a menos el americanismo en las dos últimas jornadas? En ellas registra un duro descalabro en Toluca y ahora el empate sin anotaciones en el Clásico Nacional.

El hecho es que el conjunto de Coapa no luce tan tremendo como en la primera mitad del certamen liguero. Claro, habrá que revisar y considerar que de los seis rivales que ha vencido en esas 10 jornadas, cinco de ellos van de la posición 11 para abajo, en la tabla general. El único oponente categoría “Top Ten” sería el Atlas, y de ese logro hace ya seis fechas.

En el caso del conjunto rojiblanco es claro que puede clasificar gracias al generoso sistema de competencia, y el mejor síntoma del chivismo es que tiene plantel para dar batalla, amén de que no sabe agradar y palidece a la hora de ofender al rival. Sin embargo, lo que resulta inobjetable es que la mejor arma de capitalinos y tapatíos ha sido la capacidad que tienen de evitar goles. Ambas oncenas suman seis partidos de 10 sin permitir anotación. Pero, quizá por eso, aún no gozan de la total aprobación de su gente y, principalmente, del futbol.

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