IDA Y VUELTA
Las sonrisas

POR JOSÉ ÁNGEL RUEDA

Siempre me ha llamado la atención el misterio que envuelve a las sonrisas; es decir, que me parece asombroso que un ser humano sea capaz de revelar algo tan puro como las emociones mediante un solo gesto. En realidad el misterio es mucho más profundo, pero es obvio que desconozco todo lo que tiene pasar dentro de nosotros para que las mejillas reaccionen al impulso y achiquen los ojos y de paso les den una especie de brillo, según la intensidad de lo que se siente.

Entonces me puse a buscar, de rápido, y resulta que según estudios de algunos psicólogos existen 19 tipos de sonrisa, pero sólo seis son capaces de reflejar la felicidad auténtica. Las otras abordan sentimientos contrarios como la pena, o incluso el miedo. Según mi breve experimento, casi todas son iguales, sólo que las determina el contexto.

Toda esta duda surge de una experiencia personal. Veía el partido del París Saint-Germain contra el Manchester City, no porque me guste ponerme triste, sino porque me resultaría imperdonable perderme el encuentro entre Guardiola y Messi, aunque sea en otros equipos. El caso es que cuando cayó el gol del argentino me descubrí sonriendo. No siempre es fácil ser conscientes de un momento así, que de lo ordinario corre el riesgo de pasar desapercibido, pero un gol de Messi que no sea en el Barcelona o con la Selección Argentina no es ordinario, por más que lo hayamos visto levantar los brazos al cielo cientos de veces.

El verdadero misterio de todo esto llego después, cuando quise encontrar la explicación a lo que ocurre cada que sonreímos. Por un momento estaba convencido que mi sonrisa había sido sincera, que en verdad me había dado gusto que Messi marcara su primer gol con un equipo que no es el mío. Incluso lo sigo pensando, que mi sonrisa expresó una alegría genuina; es decir, una sonrisa Duchenne, aquella que responde a la esencia del sentimiento, pero tanta cosa que leí después me hizo dudar.

Visto el contexto es probable que que mi gesto haya sido una mezcla de todo. Muchas sonrisas en un mismo tiempo. Hubo alegría, porque fui capaz de sentirla, pero también es posible que haya sido una sonrisa triste, acaso algo miserable, aunque no tanto. De lo que estoy seguro es que no fue una sonrisa de desprecio, ni de maldad, mucho menos falsa.

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