Las reglas y los reglazos

Las reglas y los reglazos

La buena suerte se acaba

Me parece que en términos generales el arbitraje cumplió durante los partidos de ida y vuelta de los cuartos de final del Torneo de Clausura 2019. No creo que haya alguno de los equipos eliminados, que pueda culpar a los hombres de negro de su infortunio.

Sin embargo, siempre hay un “prietito en el arroz” y esta vez no fue la excepción. Existieron errores muy puntuales en donde, la verdad sea dicha, los colegiados, al grito de “Dios es árbitro”, la sacaron muy barata.

Tal es el caso de la eliminatoria protagonizada por los Tigres y el Pachuca, en donde existieron un par de “pecados mortales” que al final de la serie no terminaron por inclinar la balanza.

En el juego de ida, el gol del empate a uno, logrado por Javier Aquino, está viciado por posición fuera de juego de Carioca, quien se quedó anclado luego de ejecutar el tiro de esquina que dio origen a la anotación, cuando vino el primer tiro de Aquino, que fue rechazado por el arquero, Carioca tomó ventaja de su posición al jugar el balón hacia atrás para que viniera el disparo definitorio y nadie se enteró; bueno, ni los del VAR.

Y en el partido de vuelta, al silbante Jorge Antonio Pérez Durán se le escapó una pena máxima, cuando agonizaba el primer tiempo, en que Barreiro derriba por la espalda a Ener Valencia, fuera del campo visual del silbante. De modo que “cada quien su golpe”, al Pachuca le metieron un gol en fuera de juego; pero le perdonaron un penal en contra, y todos contentos.

En el Duelo León vs. Tijuana, le anularon un tanto a los Xolos por un supuesto fuera de juego de Gustavo Bou. A pesar de que la jugada fue revisada por el VAR, la anotación no fue validada. Lo bueno es que dicha decisión, ya no influyó en el resultado.

Igualmente, en el Cruz Azul vs. América se suscitó un choque de cabezas entre Guido Rodríguez y Igor Lichnovsky, en donde el medio campista americanista sacó la peor parte quedando inerte en el terreno de juego. El “cantante” Guerrero, árbitro del partido, no detuvo las acciones y vino el contragolpe de la máquina y fue gracias a la intervención de Marchesín que el balón no terminó en el fondo de las redes. No quiero imaginar qué hubiera pasado si cae el gol.

De modo que, en las semifinales los jueces deben triplicar la concentración y aplicarse en serio… porque… la buena suerte se acaba.

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