Las Reglas y los Reglazos

Las Reglas y los Reglazos

También venden tortas

Menuda polémica se armó luego de que el silbante esloveno Damir Skomina señalara un penal a favor del Liverpool a los 20 segundos de iniciada la gran final de la Liga de Campeones de Europa.

Sin duda, se trató de una jugada muy difícil de juzgar para el colegiado, quien, sin tener el mejor ángulo de visión, se decantó por sancionar la pena máxima.

Pero como dijo el desvalijador de coches: “vamos por partes”. Con la nueva regla, que entró en vigor a partir del 1 de junio del presente, la mano del defensor del Tottenham, Sissoko, no debería de ser sancionada.

Me explico, con la novedosa legislación el hecho de acometer el balón con la mano o el brazo en una posición no natural (por ejemplo, por encima del hombro) debe de ser considerada como una acción voluntaria (y por lo tanto sancionable); en virtud de que el infractor está intentando ocupar un espacio que normalmente su cuerpo no cubriría.

Sin embargo, en la regla de juego siempre existe un “salvo”; luego entonces si la pelota pega en la mano o en el brazo luego de rebotar en el cuerpo del mismo jugador o de otro futbolista (compañero o adversario) que se encuentre cerca, se considerará una acción accidental, no sancionable.

Igualmente, si “el infractor” primero juega el balón y luego le golpea la mano o el brazo (aunque vaya en una posición no natural) no se considerará sancionable.

En la acción que hoy nos ocupa la pelota primero golpeó el costado de Moussa Sissoko y luego le pegó en el brazo (que llevaba en una posición no natural); por lo tanto, no era sancionable.

La cuestión aquí es que, a pesar de que ya era 1 de junio, la final de la Champions se debió seguir sancionado con la regla vieja, porque fue así como inició en torneo y no se puede cambiar; es decir, debe terminar la competencia con las mismas reglas con las que inició.

Con el antiguo reglamento, me parece que sí había elementos suficientes para poder sancionar la mano; toda vez que, Sissoko acomete el balón llevando la mano de una manera irracional, cortando la trayectoria del balón.

“Haiga sido como haiga sido”, pienso que era mandatorio que el árbitro hubiera ido a checar el monitor para ganar en justicia y credibilidad. Así, dos cosas quedaron demostradas: 1) el VAR no terminará con la polémica y 2) En Europa… también venden tortas.

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