Las reglas y los reglazos

Las reglas y los reglazos

¿Sustito?

El equipo tricolor estuvo a un suspiro de sufrir una ignominiosa eliminación a manos (mejor dicho, a pies) de la escuadra Tica, en los cuartos de final de la Copa Oro que se celebra en el vecino país del norte.

Echando a volar la sinceridad, llama poderosamente mi atención la falta de autocrítica; tanto del cuerpo técnico de la Selección, como de los porristas de la misma.

Se trató de una pobre exhibición futbolística del equipo de todos, sin pies ni cabeza, en donde nuestros futbolistas correteaban la pelota y a los adversarios, sin tener un orden táctico, mucho menos un plan definido.

El chamaco sensación, la “reencarnación del Dalai lama Balompédico” Uriel Antuna, ni la tocó. El Chaca, perdido. El equipo inoperante, muy chato al ataque, sin variantes ni profundidad y vulnerable en la defensa.

No alcanzo a imaginar lo que estaría ocurriendo si bajo la batuta del “predicador” Juan Carlos Osorio se hubiera obtenido el mismo resultado, con la misma paupérrima actuación. Seguramente propios y extraños estarían pidiendo que se guisara una parte de la virilidad del estratega colombiano en chilpachole.

Pero, como el encargado de dirigir al equipo fue el “Tata” Martino, pues resulta que casi todo es miel sobre hojuelas. Que México jugó razonablemente bien y la culpa, toda la maldita culpa, recae sobre el árbitro panameño John Pitti quien sancionó un penal inexistente en contra de los nuestros, sin el cual los ticos no hubieran logrado el empate en el marcador, ni forzado los fatídicos disparos desde los once metros para definir un ganador.

Efectivamente, se trató de un yerro del silbante, que terminó influyendo en la conducción y en el resultado del partido. Pero, hay de errores a errores y el que cometió el colegiado centroamericano, fue una equivocación comprensible; toda vez que, se trató de una acción de un alto grado de dificultad para juzgarla con atingencia.

Por supuesto que el uso del VAR hubiera cambiado la decisión del juez; sin embargo, el uso de la tecnología no estaba programado para esta competencia. Que curiosos, los detractores del video arbitraje, ahora, no solamente lo piden; sino que, lo exigen.

Por fortuna, para el bienestar del torneo, la Selección avanzó de panzazo a las semifinales. De haber sido eliminados, con la muerte de “La gallina de los huevos de oro” los daños económicos hubiesen sido catastróficos. Del mismo modo, el respetable, hubiera perdido el interés en el certamen y los medios especializados pagado las consecuencias… ¿Sustito?

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