Las reglas y los reglazos

Las reglas y los reglazos

No lo tiene ni Obama

Los dimes y diretes son el pan de cada día en el balompié mexicano y en plena fecha FIFA, cuando los ojos del mundo deberían de estar puestos en los encuentros internacionales a disputarse esta semana, la noticia del despido de Poncho Sosa como timonel del San Luis, acaparó los titulares.

Cuando tomó al equipo, en la división de Asenso, marchaba en los últimos lugares; sin embargo, los llevó a la consecución de dos títulos consecutivos, con lo que lograron la hombrada de subir al máximo circuito.

No es la primera vez que Alfonso Sosa logra ascender a una escuadra; ya lo hizo con Leones Negros, Necaxa y ahora con San Luis.

Todo parecía que caminaba de acuerdo con lo planeado, el equipo marchaba en el décimo lugar, cumpliendo con el propósito principal de mantenerse en la Primera División.

De repente, la noticia convulsionó al futbol nacional, cuando corrió como reguero de pólvora que había sido cesado de su cargo. Para acabarla de amolar, cuando la directiva potosina realizó una conferencia de prensa, “la mañanera”, en donde lejos de explicar con claridad los motivos aclarando la situación, fueron muy parcos al decir que “faltó a los valores del club”, lo que fue negado por el ahora ex técnico, dando lugar a la especulación y maledicencia popular.

Pero “yo tengo otros datos”; dicen que cuando todo marchaba bien y el equipo era “feliz, feliz, feliz”, apareció un tal Ricardo Centurión, futbolista que fue impuesto por “la mafia del poder” y que no era del gusto del entrenador, por lo que dijo: “me canso ganso” que no lo voy a poner a jugar, lo que motivó que terminara por sospechar “esto es un compló” para destituirme.

Otras versiones, “de la prensa fifi”, apuntan a que hay dos futbolistas, disidentes sexos genéricos, que estaban a gusto cuando Poncho les decía “abrazos no balazos”, hasta que un día en un regaño colectivo exigió a sus jugadores: “no sean pu…”. Al sentirse aludidos, se quejaron con los dueños del balón; es decir, con los directivos del Atlético de Madrid, propietarios del equipo, quienes tomaron cartas en el asunto.

Bueno, los chismes involucraron hasta a Diego Simeone, dizque porque quería imponer al “Turco” Tony Mohamed como timonel; pero terminaron por traer a Gustavo Matosas para “limpiar la escalera de arriba hacia abajo”.

Por cierto, la Selección de Costa Rica fue la que pagó los platos rotos cuando Matosas les dijo: “Al diablo con las instituciones”, y los dejó con un palmo de narices.

Total, que piensan armar un equipo que… “No lo tiene ni Obama”.

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