Las reglas y los reglazos

Las reglas y los reglazos

No es así

Cuando estaba por lanzarse la implementación del VAR en la Liga MX, la H. Comisión de Árbitros tuvo a bien invitarnos, a los analistas arbitrales, a una plática que David Elleray impartiría a los silbantes mexicanos.

Elleray es un ex nazareno inglés, que desde 2016 es director técnico del IFAB (órgano rector de las Reglas del Juego) y es considerado el “padre del VAR”.

Algunos analistas arbitrales declinaron la invitación, mientras que otros llegaron tarde. Sin embargo, ahí nos tuvieron a mi hermano y amigo Bonifacio (nombre de sacristán) Núñez y a un servidor, tempranito, puntualitos, sentados en primera fila para libar de los conocimientos del creador del VAR.

Al menos a mí, me quedó perfectamente claro que la tecnología no sería utilizada para analizar las jugadas dudosas, tampoco para juzgar si el colegiado había cometido un error; sino que se utilizaría para revisar (y en su caso poder revertir) los errores: claros, obvios y manifiestos.

Para ello utilizó dos ejemplos. En el primero, aparecieron de un lado un montón de piedras de diferentes tamaños y del otro lado de la pantalla, una roca monumental que semejaba una Cabeza Olmeca, mencionando que si las piedras fueran infracciones, solamente se revisaría la gigantesca.

También puso un “ejemplo retórico”: Si una jugada está 50% a favor de que es penal y 50% en contra, ¡No se revisa!… Si una acción está 60% a favor de que es penal y 40% a que no es, ¡No se revisa!… Si existe polémica en un penal y 70% piensa que es penal y el otro 30% piensa que no lo es, ¡No se revisa!… Si 80% opina que sí es y 20% que no, ¡No se revisa!… Se respeta la decisión original del árbitro.

Y digo “ejemplo retórico” porque ni modo que en ese momento se pare la acción y se les diga a los espectadores: “Levanten la mano los que piensen que es penal”, o se abra una encuesta en las redes sociales.

La conclusión de su ejemplo fue: “Cuando exista un 90% de posibilidades de que la marcación sea incorrecta y 10% a que es acertada, ¡Sí se revisa!”.

Sin mencionar que prometió que la revisión televisiva implicaría checar tres o cuatro jugadas por jornada. Sin embargo, al distorsionarse, en el mundo entero, sus propósitos originales, ahora ¡Se revisan tres o cuatro por partido!

Por eso, me río cuando la gran familia del futbol cree que el VAR está para dilucidar las jugadas dudosas. Puede ser que para la regla de juego no existan faltitas ni faltotas, sino, simplemente faltas; pero debemos entender que, para el VAR… ¡No es así!

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