Qué bonita familia 

Las declaraciones de Víctor Manuel Vucetich prendieron la mecha, convulsionando a la gran familia del balompié mexicano, haciendo del dominio público lo que muchos veníamos sospechando. 

De manera mesurada, aceptó que fue cesado de la dirección técnica del Rebaño Sagrado porque así es el futbol, sin dejar de reconocer que en su opinión no había sido el momento adecuado; toda vez que, no había perdido en los últimos cuatro partidos (dos ganados y dos empatados). 

Aunque no habló mal de nadie en particular, pienso que “ventaneo” a Ricardo Peláez, en el sentido que fue “despedido” por Amaury Vergara. Pero, en virtud de quien lo había contratado era Peláez, era el director deportivo a quién correspondía comunicarle el cese y no al presidente del club, dejando entrever que no fueron respetados el puesto, la función y la jerarquía de Ricardo. 

A pregunta expresa declaró que lo que le falta a los caprinos es paciencia; toda vez que, quieren resultados inmediatos, no le dan tiempo de madurar a los jóvenes y se han precipitado al comprar en el mercado de piernas, lo que entre línea se puede leer como que “han comprado caro y malo”. 

Pero, cuando abrió la caja de pandora, fue cuando con todas sus letras afirma que «existe corrupción del medio balompédico nacional». 

Denunció, sin mencionar a nadie por nombre y apellido, que varios promotores de jugadores le han ofrecido o sugerido a lo largo de su carrera la contratación de jugadores, en negociaciones en las que “todos saldrían ganando”. Dejando en claro que él (El Rey Midas) jamás accedió a caer en dicha conducta. Incluso, fue más lejos, afirmando que algunos periodistas participan en el “enjuague”. 

Esta situación mueve a la reflexión ¿No les parecen extemporáneas dichas “revelaciones” ?, ¿Por qué no los denunció o lo dio a conocer en su momento?; digo, “tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata”. 

Mientras tanto, otros “opinadores”, no se rasgan las vestiduras y comentan que “no dijo nada nuevo”, “nada que no se supiera” y que “todas esas prácticas son comunes en el futbol nacional” ¡Órale! 

Por otra parte, quizá me “alegra” que esto haya sucedido, debido a que viene a reforzar la tesis que siempre he sostenido, que con la mayor facilidad cualquiera pronuncia las falaces palabras “árbitro ratero”, sin ponerse a meditar que, como gremio, son los únicos que le otorgan honorabilidad al futbol mexicano… Qué bonita familia.

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