No le gusta la música ranchera 

Ya lo cantó el filósofo de la música vernácula, oriundo de Guanajuato (donde la vida no vale nada), don José Alfredo Jiménez: “No hay que llegar primero; hay que saber llegar”. Estas sabias palabras vienen como anillo al dedo a lo que con mucha frecuencia sucede en la gran fiesta del futbol mexicano. 

Me refiero al hecho de que el torneo regular, que como todos lo sabemos dura 17 largas jornadas, solamente sirve de “calentamiento” y “para agarrar lugar en el arrancadero”; pero, la competencia de verdad, en donde se decide el título, dura escasamente tres semanas y es en ese preciso momento que “el que tiene más saliva come más pinole”. 

Durante la campaña los equipos pueden, sin problema alguno, “nadar de a muertito”; sin embargo, en la Liguilla los partidos son a matar o morir. Es entonces cuando las escuadras que así lo entienden, se trasforman brindado grandes sorpresas, buscando con determinación ceñirse la corona. 

Al parecer, todo esto no se lo han explicado al ‘Indiecito’ Santiago Solari, timonel de los de Coapa, porque, por segundo año consecutivo, ignominiosamente, han sido eliminados, por más buena temporada que hayan realizado. 

Así, los Pumas, luego de una mediocre campaña y bajo los conjuros del doctor Miguel Mejía Barón, quien en mi opinión carga sobre sus hombros una gran parte de la responsabilidad en la trasformación felina, desde su regreso a la institución, en la última jornada brindaron un partidazo frente a la máquina celeste. 

En el repechaje, la escuadra estudiantil volvió a mostrar “el sello de la casa”; es decir, jugar con el corazón en l mano, defendiendo con la garra universitaria los colores azul y oro de nuestra máxima casa de estudios. 

Luego, en un partido más aburrido que un concierto de arpa, en CU, llegaron al Coloso de Santa Úrsula para escribir una gloriosa página en la historia balompédica felina. 

Cuando el ‘Gato’ Ortiz, colegiado encargado de dirigir las acciones, sancionó un dudosísimo penal en favor de los emplumados, temprano en el partido, parecía todo perdido para Pumas; sin embargo, los dirigidos por Andrés Lillini no bajaron los brazos y cuando menos lo esperaban “les voltearon el chirrión por el palito”, humillando al América, en el mismísimo Estadio Azteca, al son de un gol por tres. 

No les extrañe que, para la próxima temporada “el cartel de pantalón largo” proponga que “el líder de la competencia inicie su participación en la liguilla ya sembrado en semifinales”. 

Parece que el problema que existe en Coapa es que, al ‘Indiecito’ … no le gusta la música ranchera.

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