Yo me ardo

Por más número uno del mundo que sea, aunque haya ganado 20 torneos de Gran Slam y sea idolatrado por muchos aficionados al deporte blanco, tengo un paupérrimo concepto del personaje que hoy nos ocupa, por lo que mi opinión, puede estar viciada. 

Y es que, la mala reputación que ostenta el nacido en la extinta Yugoeslavia, hace 34 años, se la ha ganado a pulso. Sus frecuentes enfrentamientos; así como, faltas de respeto hacia el público y los jueces han sido la constante. Baste recordar el día en que fue descalificado del US Open por dar un pelotazo a una juez, supuestamente sin intención. 

Pero, cuando definitivamente cayó de mi gracia, fue cuando hizo una serie de tropelías en las Juegos Olímpicos Tokio 2020. Luego de que se le escapara conseguir el Golden Slam, al caer en la disputa de la medalla de bronce, en uno más de sus berrinchitos destrozó dos raquetas. Sin embargo, lo peor, fue que dejó plantada a su compañera Nina Stojanovic para disputar el tercer puesto en la categoría de dobles mixtos; es decir, el angelito no se presentó y perdieron por default ¡Eso no se hace! 

Y bueno, casi me voy de espaldas cuando me enteré de que el comité organizador del Abierto de Australia le había otorgado una exención médica para poder participar en el evento a pesar de no estar vacunado contra del Covid 19, digo ¡O todos coludos; o todos rabones! 

Las críticas no se hicieron esperar; toda vez que, miles de ciudadanos australianos se quejaron debido a que no habían sido medidos con la misma vara que el serbio y sentían vulnerados sus derechos, lo que obligó al gobierno a tomar las riendas en este escabroso asunto. 

Siempre he estado en contra de que se le otorguen privilegios a las personas poderosas o famosas, especialmente cuando se viola la ley o se deja a un lado el bienestar común para beneficiar a unos cuantos. 

Así, cuando estaba a punto de ser deportado, los abogados de Novak Djokovic lograron evitarla con los típicos argumentos leguleyos que caracterizan a los que siempre se quieren salir con la suya, pasando por encima de quien sea, de modo que el afamado tenista permanece en Melbourne, recluido en un hotel a la espera de que el próximo lunes 10 de enero, las autoridades migratorias, definan su situación. 

De una vez les digo, si lo dejan jugar sin haberse vacunado … yo me ardo.

COLUMNAS ANTERIORES