Pero, ¡existen! 

 

¿Qué les parecieron, estimados lectores del Diario de los Deportistas, los partidos del “repechaje”? Dentro de lo “injusto” que parece que los lugares: 9, 10, 11 y 12 de la tabla tengan oportunidad de contender por el título, debemos de reconocer que los duelos levantaron expectación y resultaron emotivos, toda vez que tres de ellos se definieron por la tanda de los fatídicos tiros desde los once metros. 

Todos hablan de la gran decepción que fueron los Rayados, bajo la batuta del “Rey Midas”, pero casi nadie le da crédito al San Luis, dirigido por el brasileño Andre Soares, que hizo la hombrada de avanzar a la gran fiesta del balompié mexicano en patio ajeno. 

Con todo el dolor de mi corazón (azul y oro), tengo que confesar que el tiempo puso en su lugar a los Pumas. Todo el mundo se deshacía en elogios para el equipo comandado por Andrés Lillini; sin embargo, al grito de “la virgen todo lo ve”, mostraron sus limitaciones quedándose como el perro de las dos tortas. 

Cruz Azul y Puebla sudaron la gota gorda porque “cerca pasó la bala” y fue gracias a que a sus adversarios les agarró la mano el chango a la hora de los penales, que la libraron. Y Chivas, en mi opinión, sigue siendo una incógnita. ¿Será un espejismo?; digo, porque ahora resulta que son un equipazo. ¡Quiero creerles! 

Me parece que los Tuzos deberán de pasar por encima de la escuadra potosina, que ya está volando horas extra, y el América deberá vencer a los camoteros, que han ido a la baja. 

Aunque los Tigres lucen como favoritos para eliminar a los de La Noria, por ahí el diablo podría meter la cola; sin embargo, me atrevo a venderles una profecía: en el caso de que Cruz Azul resulte vencedor, el “consorte de la liendre” culpará del resultado a los hombres de negro. ¿Apostamos? 

Y en el clásico tapatío la cosa luce más apretada. Un par de partidos que echarán chispas, seguramente con un marco esplendoroso en donde ambos estadios estarán a reventar. Ahí se verá de qué está hecho el Rebaño Sagrado, mientras que los Rojinegros deberán salir a defender la corona. 

La Liguilla se juega a goles; esperemos que el haber suprimido el tanto de visitante no les reste emoción a los partidos. Recordemos que “la maldición del superlíder” siempre estará presente en la gran fiesta y se parece al diablo o al “Sancho” (como usted los prefiera): nadie cree en ellos … Pero, ¡existen!

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