Las reglas y los reglazos

Las reglas y los reglazos

¿Qué nos pasa?

De repente ya no sé si reír, llorar o materialmente ponerme a rezar, con todas las “cosas raras” que ocurren en nuestro querido deporte.

Durante la Fecha FIFA, en el partido Estados Unidos vs. México, fue vergonzoso observar al defensa central norteamericano Matt Miazga, quien juega en el futbol francés, hacer mofa de la corta estatura de Diego Lainez, sin recibir castigo alguno ni por parte del árbitro tico Ricardo Montero, ni por parte del máximo organismo que rige el balompié en el orbe entero.

Para acabarla de amolar, Edson Álvarez, al grito de “a luchar por la justicia”, le propinó un empellón vengador a Miazga, so pretexto de defender a su compañero de bancada, ganándose él sí el cartón preventivo.

Escapa a mi entendimiento que haya quien no solamente apruebe, sino que festeje “la defensa” protagonizada por Álvarez, argumentando que “así es el futbol”. ¡Difiero! Siempre estaré contra cualquier forma de violencia, especialmente en el futbol.

Para acabarla de amolar y hablando de violencia, resultó de pena ajena ver a Agustín Marchesín, cancerbero del América, perder la estabilidad emocional al propinarle una artera patada a un novato durante un interescuadras. Lo peor fue que dicha acción también fue cubierta con el manto de la impunidad y bastó con que el agresor pronunciara las palabras mágicas “usted disculpe”, para que todo quedara en el olvido.

Tal y como lo hemos cuestionado en otras ocasiones ¿De qué sirve que en la ceremonia protocolaria de nuestra liga salga un niño entregándole el balón al silbante pronunciando las falaces palabras “juega limpio, siente tu liga”? … “La violencia trae violencia; pero nunca la esperanza” (Olé, Facundo Cabral).

¿Quieren más? Pues ahí está la inexplicable contratación de los Dorados de Sinaloa para que Diego Armando Maradona tome las riendas del equipo para intentar lograr el ansiado ascenso.

El “Tuca” Ferretti, en su momento, declaró: “Preferiría ser barrendero antes que ser director técnico del equipo de todos”, para terminar deshonrando su dicho.

Supuestamente nuestro querido deporte debería de ser el crisol en donde se forje el ejemplo para la convulsionada sociedad en que vivimos… ¿Qué nos pasa?

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