Las reglas y los reglazos

Las reglas y los reglazos

Nunca te acabes

Hoy hace un buen día para hablar de los acontecimientos más recientes que rodean al enigmático mundo de los hombres de negro, en cuanto a cuestiones extracancha se refiere.

No están ustedes para saberlo, ni yo para contarlo; pero el proceso mundialista, rumbo a Catar 2022 ha comenzado y silbantes de todo el orbe han sido convocados para una primera evaluación.

Así, el tan criticado y vilipendiado arbitraje mexicano recibió la convocatoria de dos de sus elementos: Fernando “el Cantante” Guerrero y Marco Antonio “el Gato” Ortiz ¡Enhorabuena!

Aunque el Gato Ortiz sufrió, durante el partido Toluca vs. América de cuartos de final la pasada liguilla, una fractura espontanea en el quinto metatarsiano, cuestión que le obligó a abandonar el encuentro al medio tiempo, todo parece indicar que ha sanado y se reportó listo con el alto mando de rige el balompié en el mundo, ojalá y así sea.

Del mismo modo, los acompaña Adonai Escobedo, quien fue invitado a un curso internacional especializado en el VAR, con miras a la justa mundialista.  Los eternos sembradores de veneno cuestionaban el por qué Adonaí salía cada semana como árbitro central un día y como VAR el siguiente… ahí tienen la respuesta.

Algunos se preguntarán ¿Y Arturito Ramos Palazuelos?, él ya forma parte de la élite del arbitraje universal y está más que considerado también para la próxima Copa del Mundo. Y eso que dicen que “hay crisis en el arbitraje” … y hay tres nazarenos aztecas y un VAR convocados para potencialmente estar en el Mundial.

Y ya entrados con el tema de los colegiados, fue maravillosa esa estampa que nos regaló el futbol, previó al encuentro Monterrey vs. Lobos, celebrado el pasado fin de semana en la sultana del norte, en donde el niño (embajador) que entrega el balón al árbitro previo al encuentro, en la ceremonia protocolaria de la LIGA Mx. tenía problemas para articular las tradicionales palabras “juega limpio siente tu liga”.

Resulta que el árbitro en turno Eduardo Galván, al percatarse del nerviosismo que presentaba el infante, le prestó una conmovedora y paternal ayuda, dándole unas palmadas en el hombro que le animaron y le brindaron la calma necesaria para cumplir con su cometido de manear solvente.

Vaya todo mi cariño, admiración y reconocimiento a mi tocayo Eduardo Galván, por dar esa muestra de calidad humana, que sin duda estoy seguro libó en el seno materno, al igual que su hermano, mi entrañable amigo Erik Fisher… futbol… nunca te acab

COLUMNAS ANTERIORES