“MAGO” EXORCIZADO

No hay satisfacción más grande que ver la regeneración del hijo pródigo. En esta vida tienen que pasar acontecimientos cercanos al desastre para dar el verdadero valor el esfuerzo de una persona, como acaba de ocurrir con el ex campeón mundial ligero Miguel Ángel González, quien fue recibido por sus padres y sus dos hijas con ese afecto que solamente ellos pueden brindar.

Casi tan pronto como descendió del avión que trajo de regreso de Londres a Mauricio Sulaimán Saldívar, el presidente del Consejo Mundial de Boxeo se apersonó en un centro de rehabilitación Hacienda Nueva Vida, en Ecatepec para, como él mismo declaró, “darle la bienvenida al renovado Miguel Ángel”. Lejos quedaron los días en que circuló el rumor de que “vivía en las calles”, lo cual fue aclarado por sus hijas en el sentido de que tiene casa propia en la cual vivir, pero ciertamente presentaba un grado de alcoholismo muy avanzado que amenazaba con causar graves daños de salud y todo lo que conlleva no poder alejarse de las malas amistades.

Ha sido costumbre del WBC, desde los primeros años de Don José Sulaimán al frente de ese organismo, acudir en auxilio de miembros de la comunidad boxística, tengan blasones o no, para arrancarlos de las garras del alcoholismo y la drogadicción. Se trata de una de tantas labores humanitarias que esa entidad realiza y que solamente en los casos de gente famosa salen a la luz.

JC Chávez, Carlos Zárate, Alfonso Zamora, Víctor Rabanales y Carlos Cuadras son los casos que más han llamado la atención. Cada uno de ellos ha dado testimonio de cómo el CMB les extendió una mano amiga en sus momentos de mayor necesidad.

El martes anterior, el titular del WBC puso en las manos de González el cinto emblemático verde y oro, y expresó: “Este cinturón es para Miguel Ángel González, es el campeón de la vida, va a salir a enfrentar un ring diferente. Espero que lo defiendas todos los días, hasta tu último suspiro”.

El “Mago” manifestó: “Estoy muy ilusionado con esta recuperación, tengo muchos planes, me gustaría compartir mis experiencias con jóvenes, con adolescentes, ahora que se ha disparado mucho la drogadicción. Acepto haber caído en un estado de negligencia alcohólica, necesitaba ayuda”.

Esa misma fiereza que mostraba en el ring, la mostró Miguel a la hora en que era indispensable, por eso es campeón de la vida.

 

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