Salud y deporte

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Violencia de género en el fútbol

El lunes pasado, como cada 25 de noviembre, se conmemoró el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, decretado oficialmente por la ONU en 1999. Actualmente, este movimiento para visibilizar la violencia que sufren las mujeres, se celebra cada 25 de mes, con el objetivo de generar conciencia para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres y niñas. El Día Naranja busca movilizar a la sociedad entera para emprender acciones concretas con el fin de promover y fomentar la cultura de la no violencia. La elección del naranja es que éste es un color que representa el futuro brillante y optimista libre de violencia contra las mujeres y niñas.

El fútbol ha sido considerado siempre como un espacio creado por y para la masculinidad. Son múltiples los indicadores que demuestran el dominio masculino en el deporte, entre los más significativos se encuentran: las diferencias que existen en la proporción de participación entre hombres y mujeres; el predominio de aquellos en las actividades de organización, entretenimiento y administración; la cantidad y la calidad de la cobertura en medios de comunicación en el deporte; entre otros indicadores.

Son múltiples los escenarios en los que se manifiesta la violencia de género en el contexto deportivo. Entre los más comunes se encuentran la brecha salarial entre hombres y mujeres; las dificultades que tienen las mujeres para llegar a los puestos más altos de las directivas; encontrar patrocinios; obstáculos para contratar mujeres entrenadoras; todo ello con la idea de que el futbol femenil no vende igual.

La ONU pretende en 2030 llegar a alcanzar la igualdad de género en el deporte en general, la realidad es que aún queda mucho camino. Hay que dar pasos firmes para que la tendencia cambie. Todos podemos contribuir a erradicar la violencia en el deporte y por supuesto hacia la mujer. Educar en igualdad desde pequeños, dando las mismas oportunidades a niños y niñas es fundamental para alcanzar ese objetivo. El deporte tiene mucho potencial para contribuir de manera social, política y económica al empoderamiento de las mujeres y las niñas.

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